Incentivando la toma de iniciativas

Ya son tres semanas que nuestro Centro de Aprendizaje Ágil está funcionando. Ha sido muy emocionante ver cómo están llegando niños de diferentes clases socio-económicas y de distintas culturas para convivir en un mismo lugar. Es algo bastante único que casi nunca sucede en nuestro país, donde las diferencias entre las personas que tienen y las que no tienen han creado abismos.

Lo que observamos todos los facilitadores es que la diferencia más grande reside entre los niños que son bi-culturales (o sea que tienen un papá  una mamá de otro país) y de los niños cuyos papás son puramente mexicanos.

Los niños bi-culturales son los que toman iniciativa propia y que inician actividades sin el apoyo de los facilitadores. Si quieren jugar a las atrapadas, lo hacen y ya. Si quieren tejer, van por las madejas de estambre, piden ayuda si lo necesitan y ya.

Los niños mono-culturales no se comportan así. Sí ponen sus intenciones bien claras. Luego se quedan esperando que uno de los facilitadores dirija el juego o la actividad.

Nos ha preocupado bastante esa actitud, porque les llevará a una posición muy pasiva en la sociedad. Al no tomar iniciativas, no podrán salirse adelante, superarse y/o mejorar sus vidas. Pensamos que es algo que se les enseña desde chiquitos, en las mismas familias y que luego se refuerza en el sistema educativo tradicional.

Nuestro papel como facilitadores no es hacer que los niños se activen. Es darles el máximo apoyo y el mínimo de interferencia para que ellos mismos puedan hacer lo que les llama la atención.

A veces eso significa tomar unos pasos hacia atrás, y “desaparecer” de la vista de los niños para no intimidarlos con nuestra presencia, porque ellos ya vienen programados con la idea de que hay que complacer al adulto y hacer lo que creen que quiere el adulto.

Es obvio que el sistema educativo tradicional no está favoreciendo la toma de iniciativas y de responsabilidades. Tampoco incita a investigar por uno mismo y usar su propia creatividad para encontrar las soluciones a los retos que surgen, porque en las escuelas sólo se permite una sola respuesta a cada pregunta.

Tampoco logra un ambiente de confianza y respeto mutuo – algo que estamos trabajando muy conscientemente para crear en Explora. El obstáculo que tenemos reside en cómo están hechas las estructuras familiares y las escuelas donde muchas veces la violencia verbal y, lamentablemente todavía, física es considerada una normalidad.

Cómo estamos intentando revertir las consecuencias de esa violencia, les compartiré en el próximo blog.

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Taller de tejer – ¡hasta los facilitadores se animaron!

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Jugando a “ninjas” – un juego que crea conexiones, movimiento físico y mucha diversión.

 

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